Iciar Bollaín vuelve París con su última película, El Olivo.

Iciar Bollaín vuelve París con su última película, El Olivo. L’OLIVIER, se estrena en Francia y Belgica el próximo 13 de julio. Read more ›

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“El Partido Socialista francés es la mayor vergüenza de la socialdemocracia europea” Caroline de Haas

CAROLINE DE HAAS/ ACTIVISTA Y EXMILITANTE DEL PS


<p>Caroline de Hass</p>

Caroline de Hass (youtube)

Caroline de Haas (1980), mediática militante feminista, comenzó su actividad en los sindicatos universitarios, en la Unión Nacional de Estudiantes de Francia (UNEF), cuya Secretaría General ocupó desde 2006 hasta 2009, pero fue como portavoz de la asociación Osez le féminisme! cuando se dio a conocer en los debates televisivos. Paralelamente, en un plano más secundario, desarrolló una actividad política ligada al Partido Socialista francés (PS) que la llevó a ser secretaria de prensa de la ministra de Derechos de la mujer Najat Vallaud-Belkacem. En 2014, harta de la deriva conservadora del Gobierno, pegó un portazo tanto a sus responsabilidades en la Administración como a su militancia en el PS, sumándose a la lista de figuras críticas de la izquierda que piden un proceso abierto de primarias de cara a las presidenciales de 2017. Ha impulsado la petición contra la reforma laboral de la ministra de Trabajo, Myriam El Khomri, y ha estado a la cabeza de las primeras llamadas a la movilización. A ella se debe la rápida divulgación de la propuesta de reforma, cuya presentación oficial estaba prevista para el pasado 9 de marzo, pero que ya desde febrero originaba un terremoto social, con casi un millón y medio de firmas, manifestaciones y numerosas huelgas por todo el país pidiendo su retirada inmediata.

En febrero inicia junto a algunos militantes sindicales la petición “Loi travail: non, merci!” y recogen firmas a través de change.org, la petición se vuelve rápidamente viral y, con casi 1.500.000 firmas, logra doblar los récords precedentes en Francia, ¿qué ha pasado? 

Creo que el Gobierno no se dio cuenta de que con este proyecto de reforma de la ley laboral estaba tocando la médula de nuestra identidad social. Aquí en Francia, imagino que será parecido en España, cuando conoces a alguien lo primero que preguntas es “¿tú, qué haces en la vida?”, que quiere decir precisamente: “¿cuál es tu trabajo?”. El trabajo es fundamental para construirnos una identidad, aunque sea porque estás en el paro o porque trabajas en malas condiciones. Una reforma como esta, que bombardea la posibilidad de un trabajo digno, que pisotea derechos fundamentales, interpela a todos los trabajadores, incluso al que sea más indiferente. Así fue, desde luego, mi caso. En cuanto leí su borrador publiqué un par de cosas en Twitter, donde no pretendía más que desgranarlo, pues ya por sí solo me parecía suficientemente elocuente. Esos tuits los publiqué a medianoche, justo antes de dormir. Cuál sería mi sorpresa cuando al día siguiente veo que han sido compartidos unas cuatrocientas veces, nunca me había sucedido antes. Me dije que definitivamente yo no era la única en sentir tal indignación. Ese mismo día estuve leyendo muchísimas reacciones en las redes sociales, de gente que normalmente no aborda jamás problemas políticos, gente de todo tipo, que me hacía pensar que todo esto estaba llegando más lejos que al habitual círculo de militantes. Unas horas más tarde unos amigos y yo decidimos lanzar una petición en change.org pidiendo retirar el proyecto de ley, y sucedió lo que ya sabemos.

¿No piensa que, a un año de las elecciones presidenciales, estas protestas está sacando a la calle algo más que una lucha por los derechos laborales? 

Claro, creo que así es. Estos días, en la calle he visto algo así como dos diferentes niveles de enfado: por un lado, uno centrado en el proyecto de ley; por otro, uno que viene de más lejos, de un hartazgo contra el recorrido de los sucesivos gobiernos de estos últimos años. Buena parte de esa gente que está en la calle votó a François Hollande, y lo hizo en muchos casos para que Sarkozy no volviera a ser presidente, ¿y para qué? Para encontrarse con una reforma que ni siquiera Sarkozy se atrevió a llevar en su programa. En la calle la gente está diciendo: “Si votar sólo sirve para esto, ¿para qué hacerlo?”. Es probable que ese sentimiento de decepción vaya a dejar en suspenso la intención de voto de cara a las próximas elecciones presidenciales.

También es remarcable que las redes sociales y los canales de YouTube hayan tenido una importancia decisiva en la movilización de los jóvenes, que se han sentido más interpelados a través de esos espacios que a través de organizaciones tradicionales, como los sindicatos. ¿Estamos encaminándonos hacia una transformación de los espacios de militancia?

Quizás sea así en algunos casos. Probablemente tras estas protestas habrá que hacer una reflexión sobre las limitaciones de la acción de los sindicatos en sectores de la población relativamente desmovilizados y poco presentes en los sindicatos, sobre todo los jóvenes. Habrá que reflexionar sobre cómo unir espacios de movilización que ahora están excesivamente compartimentados, estoy convencida de ello. Sin embargo, no seré yo la que cuestione ahora la labor de los sindicatos, no porque no esté justificado, sino porque en esta batalla, en la que los medios andan deseando que rompamos filas, que comencemos a acuchillarnos entre nosotros por ver quién lidera el movimiento y miserias al uso, prefiero mantener la solidaridad. En todo caso, es indudable que la extensión de la protesta contra la reforma laboral a las redes nos ha permitido darle desde el primer momento una transversalidad que no habría sido posible por los canales más tradicionales de la lucha laboral.

Fue portavoz de la asociación Osez le féminisme!, con la que se propusieron alargar la lucha de las mujeres hacia espacios más amplios en la sociedad, entendiendo que no era posible un feminismo fuerte sin una alianza con los que están fuera del activismo. ¿Podríamos relacionar este planteamiento con la manera en que hoy se está consiguiendo extender la protesta hasta sectores generalmente desmovilizados?

En la forma en que encaro el compromiso militante, la prioridad que me marcó es convencer a la mayor cantidad posible de gente. Cuando iniciamos Osez le féminisme! nuestro objetivo fue que el feminismo fuera mayoritario en Francia, y de algún modo contribuimos a hacerlo posible. Hace un año un sondeo publicaba que el 51% de la población se identificaba con el feminismo. ¿Cómo se pudo lograr esto? La manera de dar la batalla pasó por movernos asiduamente en las redes sociales, ir a los medios cada vez que podíamos, hacer un trabajo que pasaba por divulgar, por ganar presencia en la vida de la gente normal, por hacer ver que el feminismo no es ningún cuerpo extraño, sino algo de puro sentido común. Al mismo tiempo, nunca nos dedicamos a polemizar con otras organizaciones feministas, nunca caímos en la trampa de los medios, que ocasionalmente quisieron vendernos como un grupo opuesto a las organizaciones clásicas tipo MLF (Mouvement de Libération des Femmes). Quisimos no meternos en las típicas discusiones internas que no interesan más allá del medio militante, y paralelamente nos marcamos como objetivo multiplicar lo más posible nuestra presencia mediática. No transformas una sociedad si eres minoritario, si tu discurso circula únicamente dentro de una pequeña sociedad, esto es algo que no hay que perder nunca de vista. Del mismo modo, la petición de firmas por Internet contra la reforma laboral y la labor de divulgación que hemos emprendido han buscado funcionar del mismo modo. Casi un millón y medio de personas han firmado en su contra, eso es lo que teme el Gobierno. Temen la movilización de un montón de gente, de la mayoría de la gente, y no de un pequeño grupo de militantes.

En política económica, la fusión cada vez mayor de la socialdemocracia europea y los partidos conservadores ha impulsado las fuerzas euroescépticas. ¿Se puede pensar desde Francia una alternativa europeísta de izquierdas a la actual UE?

Cuando Valls, Macron y compañía afirman que esta reforma nos armoniza con el resto de Europa tienen razón. Esta Europa ha sido construida como un proyecto neoliberal que ha atacado cada vez más rudamente los derechos de los trabajadores, que ha desregulado las políticas financieras, desprotegido a los ciudadanos frente a los poderes económicos, etc., esto es un hecho. En Europa todo se liberaliza, salvo la libre circulación, claro. El mayor problema, sin embargo, no es que la UE sea neoliberal, eso lo sabemos todos, sino que la socialdemocracia europea no esté en absoluto en contra. Es probable que la mayor vergüenza de la socialdemocracia europea sea el Partido Socialista francés, que tiene entre sus filas individuos que podrían ser intercambiables con cualquier político derechista sin que nadie notase la diferencia. Es evidente que la falta de alternativas, elección tras elección, produce un desencanto cada vez mayor hacia la UE; ahora bien, no sabría qué decirte con respecto al disenso que tienen los partidos franceses de izquierdas sobre Europa. No creo que Francia pudiera salir de la UE por sí sola, como si el embrollo en que nos hemos metido pudiera deshacerse así sin más, aislados. En el caso de que en Europa hubiera un gran proyecto de izquierdas, consolidado en varios países, que permitiera pensar en una verdadera solidaridad para emprender un proyecto político diferente, entonces, claro, me parecería que valdría la pena intentarlo, pero me temo que es una hipótesis bastante alejada de donde estamos ahora.

¿Qué reflexión cree que deberían hacer los partidos de izquierda sobre el ascenso del Front National? ¿Cree que habría que asumir algún tipo de responsabilidad al respecto?

Hace poco estuve en una reunión charlando sobre las elecciones presidenciales de 2017, discutiendo sobre la eventualidad de presentar una lista de izquierdas alternativa al PS, un amigo dijo “nuestro objetivo es impedir que Marine Le Pen llegue a la segunda vuelta de las elecciones”, y a mí eso me hizo pensar que realmente no está en nuestra mano decidir si Le Pen pasará a la segunda vuelta o no. Más bien será François Hollande el responsable, lo será él y las políticas que habrá emprendido, las mismas que han generado un electorado nihilista, dispuesto ahora a votar a ese partido con tal de que todos los Hollande y los Sarkozy de la política se vayan a su casa. No me cabe duda de que, de haber sido valientes y haber estado con su pueblo en vez de con los poderosos, Francia volvería a votar a los socialistas. Creo que las traiciones de Hollande a sus electores reaparecerán en forma de votos a Marine Le Pen.

Ha declarado sentirse incómoda compartiendo con el PS el uso de la izquierda como categoría política. También ha afirmado que ni siquiera Sarkozy llevó la reforma laboral en su programa, y a todo esto, el PS sigue reivindicando su papel hegemónico en el espacio de la izquierda. ¿No cree que en Francia el uso de estas categorías ha perdido operatividad para poder imaginar una alternativa política, y que en cambio resulta muy útil para perpetuar en el poder a los dos grandes partidos del Parlamento?

Tengo 35 años, desde hace quince años milito en organizaciones de izquierda, la mitad de mi vida me he definido como militante de izquierdas, así que me resulta muy difícil renunciar a esa palabra, y en este sentido me doy cuenta de que no me siento en condiciones de reflexionar críticamente sobre el uso de los términos “izquierda-derecha”. A esto se suma que en las organizaciones sindicales en las que yo he militado siempre entendimos que salir de la categoría “izquierda” era meterse en la derecha, así que mi primera reacción cuando alguien me dice que no es de izquierdas ni de derechas es pensar que esa persona es de derechas. No es algo que pueda razonar mucho, es simplemente así, un resultado de la identidad política que construí a lo largo de mi actividad militante, lo cual no quiere decir que no lo viva conflictivamente. Lo que me indigna y entristece es que no podamos defender un proyecto político con la palabra “izquierda” sólo porque unos individuos como François Hollande o Manuel Valls la hayan ensuciado tanto. La izquierda, en cuanto idea, está llena de historia, de sentido, y vivo con dolor vetarla por culpa de esa gente. Por otro lado, nunca he querido ser fetichista de los símbolos, porque comprendo lo mucho que pueden llegar a bloquear una lucha. Esos símbolos son herramientas, y si ya no valen no cabe duda de que es necesario cambiarlos. El problema que yo veo en Francia con respecto a todo esto es que ya hay un partido que ha renunciado a construir su discurso sobre el eje “izquierda-derecha”, sustituyéndolo por el de “élite/pueblo”, y es el FN. Temo que el riesgo de salir en los medios hablando de este modo no haga sino hacerles un favor. Es difícil, tenemos que llegar a encontrar significantes nuevos, un vocabulario nuevo, que ayude a reunir a toda esta gente que ha firmado la petición contra la reforma de la ley laboral, y aún más allá. No tengo una solución, estoy buscando, como todo el mundo, y las cosas no salen solas, pero acontecimientos como los de estos días ofrecen pistas que nos van a obligan a reflexionar.

Pablo Lapuente Tiana

@lapuentetiana

Esta entrevista fue publicada en Ctxt el 30 de marzo de 2016.

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“En Europa emerge la terrible trinidad del turbocapitalismo, el autoritarismo y la xenofobia de Estado” Fréderic Rambeau

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Universidad de Vincennes al inicio de los años 70 [photos JLB]

Entrevista con Fréderic Rambeau: Hablamos del movimiento contra la ley Khomri, de Europa, de las diferencias entre la secuencia política española y francesa, de los partidos socialistas… Una llamada a la esperanza desesperanzada:

La arquitectura de la mítica universidad Paris VIII – otrora conocida únicamente como Vincennes – es un delirium tremens laberíntico de escaleras, bloques, pasarelas, rampas y plazas, el cual se despliega como un scalextric en un rincón de la banlieu de Saint-Denis. Nacido de las ascuas de mayo del 68 como “centro universitario experimental”, en su tiempo se comprendía como un proyecto anti-académico, abierto al inmediato social y político. Pensadores como Gilles Deleuze, Michel Foucault o François Lyotard impartieron en sus aulas, donde profesores y estudiantes se comprendían como colaboradores, y donde la universidad lejos de ser una institución de capacitación técnica, se pensó como un espacio de pensamiento crítico y de acción política y cultural. Aunque todo ello ya queda lejos, aun se percibe rastros de aquel espíritu (ya quizás solo un espectro), de mai 68.

La contrarrevolución neoliberal de los 70 y 80 terminó por exorcizar al fantasma que recorría Francia. Sin embargo, treinta y pico años después, en la Europa de la guerra de la deuda y de los refugiados, parece que algo lo esta volviendo a convocar, ¡Camina Lázaro! El movimiento contra la ley del trabajo (mas conocido como Loi Khomri) esta volviendo a insuflar vida no solo a los sindicatos,partidos y a nuevas formaciones apartidistas, sino que también esta movilizando a los estudiantes de colegios y universidades. Las múltiples asambleas generales de París VIII, que se van sucediendo una tras otra a lo largo de este mes, llenan anfiteatros con entre quinientos y seiscientos estudiantes, profesores y personal universitario. La indignación va dando paso a la estrategia y a la coordinación transversal a nivel local y nacional. En la universidad de Saint-Denis, varios departamentos están ya ocupados, y el de filosofía vuelve a recobrar un dinamismo de acción política no visto desde hace décadas.

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Calendario semanal de la facultad de filosofía ocupada de Paris VIII.

Nos citamos con el profesor de filosofía Fréderic Rambeau en el patio del batîment A. Su trabajo de investigación se preocupa sobre todo sobre cuestiones de subjetivación, teorías de la emancipación y conexiones entre la filosofía y el psicoanálisis. Su tesis doctoral, “Paradoxe, problème, désidentification: recherches sur la philosophie française contemporaine” , explora el trabajo filosófico de Deleuze, Foucault y Derrida. Al igual que muchos otros profesores de filosofía, esta comprometido con los estudiantes en la ocupación del departamento y en el movimiento universitario contra la propuesta de reforma laboral del Partido Socialista francés (inspirada en la de Rajoy). La conversación rueda rápida y fácilmente. En torno a nosotros hay jaleo, estudiantes que marchan hacia una reunión de debate en torno a la relación entre la ley Khomri y el estado de urgencia declarado por Hollande y Valls. Hablamos del movimiento contra la ley, de Europa, de las diferencias entre el escenario español y el francesa, de los partidos socialistas… Una llamada a la esperanza desesperanzada:

 

-La clase política francesa tiene memoria. La huelga general de 1995 contra Alain Juppé, las grandes manifestaciones de la juventud y los sindicatos en 2006 contra la CPE (contrato de primera empleo). Con la ley Khomri nos encontramos con una nueva ofensiva neoliberal contra los derechos de los trabajadores. ¿Como podemos inscribir este nuevo movimiento contra la propuesta de reforma laboral en la historia de huelgas francesas de los últimos dos decenios ?

-Rambeau: Hay un primer factor que entiendo importante, este movimiento se debe comprender inscrito en una serie de derrotas históricas. Has citado 1995, una gran huelga general que ha constituido durante mucho tiempo la memoria de los movimientos sociales que aparecieron después y que fue una victoria, ya que desencadenó en la dimisión de Juppé. Después citaste la lucha contra la CPE en 2006, la cual fue también una importante victoria, ya que provocó la derrota de Villepin. Pero salvo estos dos episodios, la secuencia esta poblada de profundas derrotas. Notablemente en la universidad, la gran derrota contra la LRU que ha marcado a estudiantes y a muchos profesores. También la derrota contra la reforma de la jubilación, que tuvo efectos devastadores en las movilizaciones de profesores, ya sea de secundaria o superior.

En esta nueva lucha para frenar la ley Khomri, la movilización estudiantil ha sido sorprendente. Yo y mis colegas no terminábamos de creernos la cantidad de gente que asistió a la Asamblea General de París 8, desbordando completamente el anfiteatro.No habíamos visto algo así desde hacia 6 o 7 años. Un anfiteatro completamente repleto con entre 600 y 700 personas. Pero a la vez nos costaba creernos la Ley en si misma. Es decir, nos parecía alucinante que un gobierno presentara una ley como esta en un momento como este. No solamente porque la proponía un partido teóricamente de “izquierdas”…sabemos que no son verdaderamente de “izquierdas” pero, bueno, aun así, es el partido socialista…Lo que mas nos sorprendió fue el hecho de que propusieran una ley como esta. Debían estar sobradamente convencidos de nuestra debilidad, de nuestra falta de fuerza. Solo así se podía entender una propuesta de este tipo.

Esto sin duda nos habla de que existe un serio problema. El movimiento actual no puede apoyarse sobre la memoria colectiva previa, o sobre colectivos ya existentes que nos permiten ir mas rápido. Nos da la impresión de que tenemos que volver a atravesar toda una serie de etapas que ya habíamos atravesado sistemáticamente en los movimientos precedentes. Por ejemplo, en la primera AG (Asamblea General) de París 8, se discutía mucho pero no se llegaba a hablar de nada. Es lo que explica que, aun si va bastante rápido desde hace una semana, debes sentirlo tu también, hay una suerte de urgencia que se manifiesta en la gente, que siente que no vamos lo suficientemente rápido. La dificultad que tenemos de encadenar la lucha presente con las precedentes, se traduce en lo mucho que nos cuesta introducir la reflexión sobre la estrategia política. Y lo que es sorprendente, desde el inicio del movimiento, es que hablamos muy poco de ello, como si todavía no nos encontramos en la fase estrategia de la correlación de fuerzas. No solo no contamos con un partido político que podría generar un relevo parlamentario, si no que ademas nos cuesta muchísimo integrar la estrategia política en nuestra propia lógica de movimiento. No tenemos aun ni los medios para desarrollar una estrategia propia, de colectivo. Situación compleja.

Este es el primer factor, luego la gran diferencia también es que hay una fuerza política de “izquierdas” en el gobierno. Es decir, que las victorias que obtuvimos en 1995 y 2006 fueron victorias contra gobiernos de derechas. De cierta manera creo que eso también explica el bajo nivel de movilización de un importante numero de intelectuales y profesores que les cuesta movilizarse contra un gobierno socialista.

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Cartel de mayo del 68 que vuelve a aparecer entre los pasillos de París VIII

 

-Salvando las distancias, con los indignados en las plazas españolas en 2011 pasaba algo similar. Una sensación de ser un movimiento neonato, sin conexiones con las luchas precedentes, como si hubiera que volver a recomenzar todo… ¿habrá que pasar por eso?..

-R: Habrá que pasar por eso pero… en Francia ya estamos en medio de una vorágine. En la situación francesa, la “derecha” esta ya en el poder, rozando la extrema derecha. Es un verdadero problema, porque por ejemplo, con la Ley Khomri tenemos la impresión de que ya ha sido tácitamente aceptada por la mayoría social. No se escucha eso en las AG, pero en la masa de la población francesa no hay ninguna resistencia, y eso es el fruto de una serie de leyes y de reformas encaminadas a la flexibilidad que ya fueron aprobadas. La gran mayoría de la población ya ha aceptado, a regañadientes por supuesto, el hecho de que , y no es falso, ha habido una mutación absolutamente irreversible en el mundo del trabajo, en sus mutaciones tecnológicas… Como en España o en Grecia o en los EEUU, una uberización total del mercado de trabajo. Estamos obligados a asumir que es un proceso sin esperanza, del cual no habrá vuelta atrás. Y vemos bien que los pilares con los que antes podíamos contar, como la clase obrera, han sido completamente liquidados. Ya no existe el proletariado, hoy el objetivo ya no es ni siquiera hacer trabajadores mas productivo, ni de aumentar su tiempo de trabajo, sino simplemente hacerles “desplazables”, “deslocalizables”. Para mi es eso lo que esta ley implica. Estamos en un proceso irreversible, estamos en una mutación tecnológica europea e internacional del mundo del trabajo. Donde, de todas maneras, la plusvalía no se obtiene de las fuerzas productivas o de la producción de estas, si no que se obtiene de otro lugar, de nuevas tecnologías. De ahí viene la aceptación tacita de una parte de la población.

Sin embargo, ahí donde encontramos respuesta es en la juventud. Y en mi opinión es esto lo importante porque a través de ellos puede llegar a ser escuchado por la mayoría social. Es el futuro de la juventud lo que esta en juego. Y esta voz que viene de los universitarios y los estudiantes puede ser escuchada por gente que rechazaría incluso pelear por ellos mismos, en contra de esta ley. Este es un punto fundamental. ¿Tomará fuerza este movimiento? Nadie lo sabe. Pero vemos que se cristaliza en las universidades en torno a la cuestión del futuro de la juventud. Aun aceptando que es un proceso de mutación del Capital irreversible, encuentro que esta cuestión generacional puede ser un pivote. No quiero ser pesimista, pero hay que aceptar que el asunto no es solo que estemos en una situación potencial de destrucción sin igual, si no que aun no hemos visto nada. Podríamos incluso decir que esta mutación del Capital, después de cuatro siglos, comienza apenas.

 

-¿En relación precisamente al pivote generacional del que hablas,cual crees que es la potencialidad estratégica que puede aportar el movimiento universitario a la lucha contra la ley Khomri?

-R: Hay 3 consideraciones no estrategias, porque todavía no estamos ahí, sino tácticas, a tener en cuenta. Con respecto a la primera, tácticamente ha habido en las asambleas generales universitarias, desde el principio, inmediatamente, un rechazo a las organizaciones clásicas. Especialmente con la UNEF (el mayor sindicato de estudiantes francés) que es el principal sindicato que ha firmado todas nuestras derrotas. Inmediatamente ha habido una consciencia clara sobre esto. Es un muy buen signo que promete. La movilización universitaria, muy importante en el movimiento transversal contra la reforma laboral, no solo puede hacer aparecer la cuestión del futuro de la juventud de la que hablábamos antes, sino también puede hacer visualizar que la universidad es un lugar donde viven asalariados. Un estudiante sobre dos es asalariado, por ello la cuestión de la precariedad es tan oportuna como lo es en el mundo del trabajo. Esta seria la segunda consideración. Aquí hay todo un trabajo de incorporación de la cuestión del trabajo al interior de la universidad, de la precarización creciente de los estudiantes. Cuestión que puede ser una potencial palanca de movilización masiva. Es decir, el mundo del trabajo no esta fuera de la universidad, esta dentro de la universidad. Esta dentro y fuera. Si llegamos a afirmar este punto y a estudiarlo, creo que puede generar una victoria, no forzosamente contra la ley del trabajo, lucha que no depende solo de nosotros (estudiantes, profesores, personal universitario), sino que puede fortalecer la secuencia del movimiento estudiantil.

Ademas de la cuestión generacional y la del proceso de precarización creciente del mundo universitario, hay una tercera consideración importante. La universidad puede aportar otra idea del trabajo. Afirmar otra temporalidad que es aquella del estudio, del presente del estudio. La idea de que no solo estamos en la universidad para encontrar un trabajo, para ser “empleables”, para adaptarnos al mercado de trabajo y al ritmo de obtención de plusvalía del Capital, al cual no podemos terminar de adaptarnos. Afirmar contra ello que en el presente del estudio, en la temporalidad especifica del estudio, hay otra idea del trabajo que la del asalariado o la del emprendedor. Estos tres factores son formas de promesa. No sabemos aun como utilizarlos, son cuestiones a trabajar.

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Graffiti en París VIII: “No queremos ser “empleables”. Ya lo decía Felipe González: “en pleno siglo XXI el verdadero problema es la empleabilidad, no el empleo. El problema es estar preparado no para defender de forma numantina un puesto de trabajo que se lleva por delante un cambio tecnológico, sino para ocupar otro puesto de trabajo en la organización de la empresa o fuera de ella. Por eso hablo de empleabilidad, un concepto infinitamente mas serio que en el que estamos”.

-El movimiento universitario, como secuencia susceptible de crear horizontes de nuevas formas de lucha, como señalas, ¿que tipo de relación debe mantener con las organizaciones clásicas como los sindicatos y los partidos de izquierdas? ¿Deben mantener una total autonomía o deben buscarse formulas de articulación, para trabajar a la par?

-R: Es una cuestión interesante, la cual es compleja. Te confieso que soy bastante escéptico. Creo que la trampa en la que podemos caer es en la de considerar las organizaciones, sean estas sindicales o políticas, como organizaciones homogéneas. Esto seria un error. Aun cuando en ciertos momentos hay que caricaturizar para construir la autonomía de los colectivos, es claro que hay que trabajar con sindicalistas, con militantes, activistas políticos, que finalmente ellos también tienen una relación compleja con sus direcciones. Hay que trabajar horizontalmente con individuos que están comprometidos con organizaciones políticas, sean sindicalistas, NPA, Front Gauche, pero desde la autonomía del colectivo. No excluir, trabajar con militantes y activistas, pero no con sus direcciones. Creo que la única forma de cambiar el rumbo es conseguir obligar a las direcciones sindicales y de partido a seguir al movimiento de base que les desborda. No lograremos este punto si rechazamos categóricamente trabajar con ellos. Pero, sin embargo, hay que trabajar con ellos para obtener un desbordamiento de las bases. Este momento de división, que aparece en todo movimiento, es un momento importante. No debemos cortocircuitear esta etapa. Hay que llegar a dicho punto de división, pero hay que hacer un trabajo previo. Para ello hay que trabajar con la gente que milita con dichas organizaciones.

-¿Como comprenderías esta lucha en relación al momento político francés a escala nacional?

-R: A nivel nacional, debemos entender que esta reforma laboral se comprende en la estela de políticas gubernamentales impulsadas por la ejecutiva de Hollande. Viene justo después de la proclamación del Estado de Urgencia, viene precedida también de la manera brutal en la que se bloqueó la cuestión de Notre-Dames-des-Landes, esta viene de la mano igualmente de un rechazo rotundo al derecho de asilo a los refugiados… Nos encontramos pues con la terrible trinidad del autoritarismo de Estado, de la xenofobia de Estado y del ultracapitalismo. Esta es la política definida por el actual gobierno socialista en Francia.

Precisamente porque esta ley ataca al mundo del trabajo, ha sido mas fácil incorporar la fuerza de las organizaciones sindicales tradicionales, que con el problema de los refugiados o el ecológico. Debemos pues aprovechar su fuerza, comenzar a construir sobre fuerzas ya en movimiento, para poder reunir todas las demás luchas y así atacar la política general del gobierno. Pero siempre teniendo en la cabeza, como señalaba antes, que no hay esperanza. La alternancia en la democracia parlamentaria francesa, hará que si llegamos a tumbar este gobierno, tomará luego el relevo otro gobierno de derechas. Incido mucho en esta cuestión, pero creo que es importante. Hay que llegar a este punto, tener en la cabeza la certeza de que no hay esperanza, hay que comprenderlo bien. Esto implica una comprensión global, no solo del problema a nivel europeo, sino a nivel de la axiomática internacional del capital. En las cosas no existe la esperanza, pero aun así hay que estar decidido a cambiarlas. El reto de la inteligencia de este movimiento es llegar a funcionar, manteniendo siempre estas dos ideas contradictorias.

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Lucifer, (1480). Ilustración de la Divina Comedia de Dante, en su versión Codice Urbinate Latino 365. La terrible trinidad del autoritarismo de Estado, de la xenofobia de Estado y del ultracapitalismo. En la Divina Comedia la entrada del infierno esta presidida por una frase: “Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza”. Karl Marx se vale de la cita como analogía para describir la vida de los proletarios al interior de las fabricas. Una vez entras, no hay vuelta atrás.

-En Francia, Valls parece querer disputar el “centro” a la derecha, y en España, Sánchez de la mano de Ciudadanos esta jugando cartas parecidas. Desde los 70-80, y significativamente desde la crisis del 2007-8, los partidos socialistas han dado un volantazo a la derecha neoliberal. Tanto en Grecia, como en España, tanto Syriza como Podemos, han sabido ver el espacio socialdemocrata abandonado, y han decidido ocuparlo. Es decir, presentarse precisamente como los defensores del Estado de Bienestar. En Grecia vimos el fenómeno de la pasokización; en Portugal se formó un gobierno entre el PCP, Bloco de Esquerda y el PS; en España llevamos meses de negociación en el que las fuerzas del cambio quieren montar un gobierno a la portuguesa, y el PSOE se resiste, queriendo incluir en el mismo al partido de derechas Ciudadanos con un programa neoliberal. En Francia el PS parece tener un conflicto interno considerable. Montebourg en 2014, Anne Hidalgo contra Macron en 2015 y Martine Aubry contra Valls hace un mes. Es un conflicto soterrado nada desdeñable, ya que son personajes de bastante peso dentro del partido. ¿Sin esperar gran cosa de ellos, crees que puede pasar algo al interior del PS francés? ¿Habría posibilidades estratégicas de trabajar con dichos sectores de la “izquierda” del PS? 

-R: En lo que estoy de acuerdo contigo es que a nivel europeo, en todos los países, hay una linea política que apunta hacia la formación de un gran partido “socialdemocrata” que reuniría a la derecha “republicana”, como ellos la llaman, y a una gran parte del PS de forma que la izquierda así desapareciera. Es la estrategia de Valls… de Macron, no son totalmente la misma cosa, pero van en el mismo sentido. Un gran partido de “centro”, como dijiste, que acabaría con la izquierda.

La cuestión que nos debemos plantear es si realmente es esta nuestra cuestión. Es decir, ¿es nuestro problema el mantener fuerzas, más o menos de izquierdas con respecto a este gran centro, en el parlamento? ¿La cuestión de la democracia parlamentaria sigue siendo la nuestra? Podríamos fácilmente decir no, yo creo que la cuestión de la democracia parlamentaria no es nuestra cuestión, y al mismo tiempo, como no tenemos otra alternativa, otro relevo, se convierte en una cuestión estratégica. Una manera de evitar esta trampa, y en cierto modo creo que movimientos como Podemos lo han intentado, no sé si lo han conseguido, pero lo han intentado, es que la alternativa se construya basada en estas luchas de colectivos, y es a partir de estas luchas que pueda, quizás, surgir un movimiento político.

En referencia a la cuestión del PS, no creo que tengamos mucho que esperar de los frondeurs del PS, ya estamos viendo que se van a contentar con una simple reforma estética de la ley Khomri. No creo que tengamos que buscar por ahí.

La cuestión importante ahora esta en el destino político de este movimiento, esta lucha concreta contra la ley Khomri no sera suficiente, pero esperamos que asiente las bases para las luchas posteriores. Construir este movimiento políticamente, intentar por ahora localizar y plantear problemas que sean disociables, hacer aparecer problemas que no se visualizan. Hay que entender el momento politico francés actual donde no hablamos más que  de confesión, de identidad…estamos ahí, es decir, no estamos todavía ni en el nivel del relevo estratégico politico. Hay que desplazar el centro del problema, plantear los problemas del tiempo del trabajo, del capitalismo, de otra forma distinta que no sea la identitaria y confesional. El otro día escuche la posición del Front National con respecto a la ley Khomri, y decían que lo insoportable de la misma es que vamos a posibilitar a los asalariados el disponer en el lugar de trabajo de espacios de  culto… y paf, la extrema derecha nos rebalancea el debate, nos cuela la propaganda de la confesión y la identidad. Estamos todavía ahí, todavía en el intento de construir un espacio donde plantear problemas políticos.

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-“¿Ley del Trabajo? Paris VIII en huelga hasta su retiro! / -¡No, continuamos la huelga hasta la revolución!”

 

-¿Ves posibles puntos en común entre el fenómeno político de los indignados en España y lo que podría estar articulándose ahora en torno a la lucha contra la Ley Khomri?

-R: Me cuesta encontrarlos ya que el movimiento no tiene la misma amplitud que tuvo en España. Es mucho mas restringido, hay que tener esto en cuenta, puede que dure una o dos semanas solamente. Estamos bien al principio de una construcción. El punto en común es quizás la crisis absoluta de la democracia parlamentaria y de la representación. No estamos en absoluto en la etapa de formar un partido político. Es una cuestión para nosotros todavía muy lejana. Lo que está en juego en esta etapa es poder localizar cual es la conjunción de estos diferentes problemas y las conexiones que podemos establecer entre ellos, más allá del relevo de un Front De Gauche o de un partido socialista dividido. No tenemos, por ahora, la fuerza activa para plantear una  verdadera correlación de fuerzas. Más que nada porque no tenemos nada para poner en la balanza. Esto es extremadamente diferente a lo que pasó con los Indignados en España. Tenemos todavía por delante todo el trabajo de articulación, entre el problema de las universidades y la precarización creciente del trabajo, el problema ecológico y el problema del estado de urgencia.

Hay una gran diferencia con España y  Grecia. Vivimos un momento político francés de una extraordinaria reacción, no seria exacto emplear el termino de fascismo, pero sin duda de extrema derecha. Hay una especificidad francesa que es muy difícil de pensar, que no es comparable al movimiento de los indignados.

 

-¿Más alla de las posibilidades de disputar las elecciones de 2017, las cuales parecen escasas o nulas, crees que puede servir 2017 como detonante político?

-R: Seria un error plantearse las elecciones de 2017 como un horizonte. En otras situaciones… ¿porque no? Las elecciones, aun no teniendo confianza en la democracia representativa, pueden jugar un rol de cristalización. Sin embargo en este momento, creo que es mas interesante inscribirse en una secuencia heterogénea y mucho mas larga que la de las elecciones, porque nos hace falta reconstruir el movimiento social. Focalizarse en las elecciones no serviría para ello, todo lo contrario, todo se cristalizaría en torno al problema del Front National. La única cosa que tenemos que hacer es no plantear la cuestión de las elecciones, sino al contrario trabajar sobre una reapropiación de saberes y acciones modestas, de base, horizontales. Pegarse a la cuestión de las actuales elecciones sería un error. Porque de todas formas, estratégicamente, no tenemos actualmente ni la fuerza para hacer retirar el proyecto de reforma laboral. Estamos ahí. Tenemos que empezar a plantear todo una nueva correlación de fuerzas. No llegamos todavía ni a plantear cual es la estrategia adversa, porque por el momento no representamos ni una fuerza adversaria. La verdadera y única fuerza de oposición adversa a la derecha es la extrema derecha. Un trabajo de análisis sobre la situación de los estudiantes, de los trabajadores, de la cuestión ecológica y del trabajo, de largo aliento, que pueda formar un gran movimiento social y darle un sentido de alternativa, eso es lo que tenemos que hacer. Centrarse en las elecciones de 2017 puede romper todo lo que apenas comienza a tejerse ahora.

“Before I go on with this short history, let me make a general observation– the test of a first-rate intelligence is the ability to hold two opposed ideas in the mind at the same time, and still retain the ability to function.
One should, for example, be able to see that things are hopeless and yet be determined to make them otherwise. This philosophy fitted on to my early adult life, when I saw the improbable, the implausible, often the “impossible,” come true.”

The Crack-Up, F. Scott Fitzgerald

-Frente al planteamiento movimentista de construcción de abajo a arriba, algunos plantean la posibilidad estratégica de construir, también, a través de la representación. Esto plantea sin duda muchas contradicciones, pero en las experiencias de los gobiernos progresistas latinoamericanos, y en España con la iniciativa de Podemos, se ha logrado movilizar a amplios sectores de la población. Puede que este un poco cogido por los pelos pero te doy un pequeño ejemplo francés: la petición en change.org de Caroline de Haas para retirar la Ley Khomri, ha llegado a obtener más de un millón doscientos mil apoyos. Esto contrasta con el numero de manifestantes que salieron el pasado 9 de marzo para manifestarse contra la ley, unos 500.000 en toda Francia…

-R: La cuestión de la representación tiende a ocultar un problema muy grande, que es nuestra dificultad de localizar nuestras luchas. Hay que pensar las mutaciones globalmente, pero hay que luchar localmente. El problema es que llegamos a pensar globalmente, no es fácil, estamos armados, tenemos saberes, pero lo que no logramos hacer es luchar localmente. No logramos territorializar nuestras luchas. De ahí el contraste entre el numero de votos en una petición en internet y el numero de manifestantes en la pasada manifestación 9 de marzo. Esta claro que todo el mundo comprende bien lo que significa esta ley, creo sinceramente que hay una gran mayoría social que esta en contra, pero ahí esta el problema. Como localizamos los problemas, donde se sitúan? Lo mismo pasa en las asambleas universitarias, los discursos más radicales, en el buen sentido del termino, están deslocalizados. Por ello la necesidad de localizar estas luchas, primero en la universidad, de repensar la cuestión de la universidad, como otras luchas que deben localizarse. Tener lugares y a partir de ahí, la cuestione de la representación surge naturalmente. Pero primero necesitamos los lugares donde se pueda luchar, y es esto lo que nos falta. Cuando decimos que nuestro lugar es la calle, no es verdad, la calle es un lugar de declaración, de manifestación, pero las luchas se sitúan en determinadas empresas, fabricas, universidades. ¿En que lugar, en que territorio? Esto es lo que nos falta. La cuestión de la representación me parece secundaria con respecto a esta. Habrá primero que tener el lugar de la lucha, para que pueda plantearse la cuestión de la representación.

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La manifestación de París del día 9 de marzo termino en la plaza de Nation. La estatua, llamada El Triunfo de la República (Dalou, 1899) a sus pies esta acompañada de una serie de alegorías: la libertad, la igualdad, la abundancia, la instrucción, la riqueza y el trabajo…

-Como comprendes la inscripción de esta lucha a escala europea? Que opinas de la secuencia griega y las decisiones tomadas por el gobierno de Tsipras?

-R: Forzosamente estamos escritos en una escala europea. Es un hecho, la reforma laboral Khomri responde a una política europea común que vemos en España, Portugal, Grecia… Y el problema es que no es solo europea, es una política de organización internacional del trabajo a nivel global, de la que Europa forma parte. En relación con ello, en referencia a Grecia, creo que debería haberse jugado la carta de la salida de la unión europea. El Plan B… Fue un error estratégico de Tsipras, no una traición. Debió haber entendido que en frente tenia verdaderos enemigos y no gente con la que todavía podamos discutir. Debía haber partido del principio que el gobierno europeo es efectivamente un enemigo, y por ende haber puesto sobre la mesa la posibilidad de salirse del euro.

Ahora bien, lo que ha cambiado mi punto de vista sobre la cuestión europea, es la cuestión de los refugiados. Creo que aquí hay un punto importante para poder, precisamente, salir de la única visión economicista de Europa. Por ello sobre ese punto hay algo que hacer, hay una cierta idea de Europa que podemos hacer reaparecer, siempre que decidamos realmente tomar en cuenta esta cuestión. A pesar de todo lo malo que podamos decir de Europa, en relación a este punto habría, no tanto en España que no le toca de tan cerca, pero entre Francia y Alemania, algo muy fuerte en juego que podría reinsuflar de confianza, no solo a otros pueblos del mundo, sino a los propios pueblos europeos sobre la idea de Europa. Confrontar sinceramente esta catástrofe humanitaria, repartir a los refugiados en los diferentes países europeos. Los pueblos lo entenderán porque no son idiotas, cuando se les presenta las cosas de manera lógica, mostrándolos a que nivel de drama humano nos enfrentamos, la gente lo aceptara. Por ello, aunque nunca he estado muy a favor de Europa, como con la cuestión de Grecia, sin embargo ahora si creo que hay una carta a jugar con Europa, pero partiendo de esta condición.

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“Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él se muestra a un ángel que parece a punto de alejarse de algo que le tiene paralizado. Sus ojos miran fijamente, tiene la boca abierta y las alas extendidas; así es como uno se imagina al Ángel de la Historia. Su rostro está vuelto hacia el pasado. Donde nosotros percibimos una cadena de acontecimientos, él ve una catástrofe única que amontona ruina sobre ruina y la arroja a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado, pero desde el Paraíso sopla un huracán que se enreda en sus alas, y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irreteniblemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras los escombros se elevan ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso.”

Walter Benjamin

De todas formas creo que habrá una salida por arriba. Lo que se esta construyendo en todos los países de Europa es un nuevo nacional-socialismo. He de confesar que estoy aterrado. Estamos mucho mas cercanos a un proceso de “fascistización” radical de Europa, que de una conexión de los movimientos sociales europeos. Por ello, creo que la cuestión de los refugiados es un medio para poder hacer otra cosa… tengo pocas esperanzas. Decía Fitzgerald, “toda vida es un proceso de demolición”. Frase muy comentada por Deleuze, que nos ayuda a pensar en la potencialidad destructiva en la cual estamos siendo conducidos hoy en día. Y después dice, como cité antes, hay que poder hacer avanzar dos ideas contradictorias: En las cosas no existe la esperanza, pero aun así hay que estar decidido a cambiarlas. Tenemos que llegar a ese punto, el cual no esta dado. Lo que esta dado es el marasmo, el magma, para llegar a hacer aparecer este crack up (fisura, grieta) en las mallas del poder.

-Bueno, al menos es un momento fascinante…

-F: No iría tan lejos, jaja… dejemoslo en interesante.

-Hay una maldición china que dice “ojala te toque vivir tiempos interesantes.”

-F: Pero mira, incluso la idea misma de presente histórico me parece haber desaparecido… la idea de la modernidad. Estamos atravesados por una pluralidad heterogénea de temporalidades, conseguir hacerlas confluir es un trabajo muy difícil.

-Es la derrota de todo un proyecto.

-F: Si, de un proyecto… O es la derrota, o es lo que nos ha conducido hasta aquí. De todas formas esta idea de progreso esta mucho más próxima a la barbarie. Y al mismo tiempo no sabemos cómo hacer, porque sabemos que no hay posibilidad de ir marcha atrás. Sabemos que este progreso nos conduce a la barbarie, pero a la vez, es el fundamento de todos los proyectos de emancipación. Hay que tomar verdaderamente enserio a la gente en contra de la huelga cuando nos dice que somos arcaicos, que somos retrógrados. Valls dijo que los que estaban en contra de la ley Khomri eran la izquierda del siglo XIX, y no la del XXI. Hay algo de verdad en esta cuestión. Es un proceso irreversible.

 

Podemos Paris

@podemosparis

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Podemos : le pouvoir aux indignés

Reportage à Madrid par “Complément d’enquête”.

http://www.francetvinfo.fr/replay-magazine/france-2/complement-d-enquete/video-complement-d-enquete-podemos-le-pouvoir-aux-indignes_1361713.html

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Contra la reforma laboral, huelga general. ¡Valemos más que eso!

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La reforma laboral El Khomri, inspirada en la de Mariano Rajoy, no se va a quedar sin contestación. Hoy 9 de marzo huelga general para frenar este atropello a los pilares de la justicia social. La juventud y los trabajadores se movilizan por toda Francia contra el totalitarismo de mercado y por una alternativa democrática y social.

El Círculo Podemos París apoya y participa en la huelga general y en la manifestación de hoy en la plaza République a 14h. Entendemos que más allá de ser una reforma que carga contra el estado de bienestar francés, esta se inscribe en una escala europea de ofensiva contra los derechos fundamentales de las clases trabajadoras. Comprendemos también que es un correlato del proyecto austericida que se nos impone desde estructuras supranacionales y que es aplicado por gobiernos – ya sean estos tecnocráticos, “socialistas” o grandes coaliciones – que anteponen los intereses de la patronal y de los mercados financieros al de su propio pueblo, por encima de los derechos humanos  y por encima de sus cartas magnas. No solo porque nos mueve nuestra solidaridad y fraternidad con todas las luchas por la justicia social, sino que también porque comprendemos que nuestra acción política debe entenderse igualmente a escala europea, que llamamos a la huelga general contra la reforma laboral de Valls-Hollande. ¡Caminaremos junto a nuestros compañeros franceses! ¡Porque otra Europa es posible, todos juntos podemos!

La loi El Khomri, el ultimo grito neoliberal y Apocalypse Valls

La propuesta de la Loi du travail (Ley del trabajo), más conocida por el nombre de la ministra de la cartera de trabajo Myriam El Khomri, supone el desmantelamiento de los derechos laborales en Francia y la instauración del reino de la precariedad. Bajo el mandato de François Hollande y Manuel Valls, el Partido Socialista francés ha dado un brusco volantazo hacia la derecha. Ya con la Loi Macron, en agosto de 2015, los del puño de la rosa (marchita) golpearon con fuerza a los trabajadores franceses. El ministro de economía Emanuel Macron, ungido por un inquebrantable espíritu socialista (antes de asumir la responsabilidad del servicio público, trabajaba para el banco de inversiones Rothschild & Cie), desplegó un recetario de viejas recetas neoliberales para “modernizar” Francia. Ahora con la Loi El Khomri los socialistas franceses, movidos una vez más por fuertes convicciones progresistas, están dispuestos a seguir – con un ojo en el  modelo Schroder (el socialismo de la Große Koalition, Gran Coalición  algo parecido comienza a sonar por España) – por el mismo camino sugerido desde siempre por la organización patronal. Una ofensiva evidente contra el CDI (Contrato de duración indeterminada), protegido por la legislación laboral.

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El dogma de mercado parece ser el último grito entre los partidos socialistas europeos, precarizar el trabajo es condición sine qua non para crear empleos. La Loi El Khomri — inspirada en la reforma laboral del PP (como admite el primer ministro Valls) y  prima hermana del programa económico propuesto en el acuerdo del PSOE y C’s — contiene joyas como: el abaratamiento del despido; despidos colectivos por descenso de pedidos, deterioro de cifra de negocios, cambios tecnológicos o reorganizaciones; rebaja general de las indemnizaciones; bajadas salariales generalizadas para conquistar nuevos mercados… La patronal francesa Medef considera que “va en el buen camino” e incluso se sorprende de que un gobierno socialista plantee medidas que ni la derecha desacomplejada de Sarkozy se atrevió a poner en marcha en la anterior legislatura. Tras dos años de sucesivas derrotas electorales y a 14 meses de las presidenciales,  la ejecutiva de Hollande parece estar dispuesta a demoler el estado de bienestar. Pero parece ser que es sobre todo Monsieur Valls el más convencido en embarcar la nave socialista a un viaje al corazón de las tinieblas neoliberal. Es a él, precisamente, al que acusan de haber elaborado la propuesta de reforma laboral casi en su totalidad ¿Que esta sucediendo en toda Europa con los viejos partidos socialistas? 

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La ministra de trabajo Myriam El Khomri y el primer ministro Manuel Valls

Como es de esperar, este atropello a los pilares de la justicia social no ha tardado en recibir contestación. No solo los partidos a la izquierda del PS, sino que también al interior del partido se rechaza frontalmente este atentado contra los derechos de los trabajadores. El ala progresista del PS (aquellos que todavía se consideran socialdemócratas) se resisten a que el general Hollande y el teniente Valls conviertan el partido socialista en un partido de derechas. Desde los frondeurs encabezados por Montebourg en el verano de 2014, al enfrentamiento de la alcaldesa de Paris Anne Hidalgo contra Macron en 2015 y el de la alcaldesa de Lille Martine Aubry contra Valls hace unas semanas. Sin embargo, algo de muchísimo más calado comienza a expandirse entre el pueblo francés, y principalmente entre la juventud: la indignación. On vaut mieux que ça!  ¡Valemos más que eso!

 

Trabajadores, universitarios y colegios contra la reforma laboral

Hoy miércoles 9 de marzo de 2016 en París y en un total de ciento treinta ciudades del país, respondiendo al llamamiento de diversas organizaciones de la juventud y de las organizaciones sindicales, salimos a la calle a defender nuestros derechos, y a luchar por una alternativa que es posible. Por redes sociales, blogs y videoblogs circula la consigna #OnVautMieuxQueCa. Un llamamiento a la huelga general que tendrá una fuerte repercusión en la educación nacional, y en los ferrocarriles SNCF. Dos manifestaciones han sido convocadas paralelamente hoy a París para reclamar la retirada total del proyecto de ley trabajo.

 

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En las universidades francesas se multiplican las asambleas generales para organizar la huelga. 

Las negociaciones con el gobierno siguen su curso, pero la movilización social no ha sido interrumpida, sino todo lo contrario. La juventud, especialmente  a través de las organizaciones sindicales estudiantiles en liceos y universidades, se amplifica y preocupa especialmente al gabinete del aventurismo neoliberal liderado por Hollande y Valls. La clase política recuerda con miedo la gigantesca movilización juvenil y sindical que obligó en 2006 al gobierno Villepin a retirar la “ley primera contratación” (CPE) que amenazaba con una mayor precarización del mercado del trabajo juvenil en Francia.

“Desde la huelga general de 1995 que frenó la política de austeridad propuesta por el gobierno de derechas de Alain Juppé, hasta la movilización anti CPE en 2006, la movilización social, sindical y ciudadana ha impedido hasta la fecha en Francia las sucesivas tentativas de desmantelar el código del trabajo, nacido en 1910, cuya espesa jurisprudencia se apoya en las luchas sociales de los asalariados a lo largo del siglo XX”.

Después de que la petición Loi Travail : non merci ! alcanzara más de un millón de firmas, un mapa interactivo se organizó para recoger todas las llamadas a la manifestación de la huelga general de hoy. La respuesta del gobierno ha sido aplazar quince días su presentación en la Asamblea Nacional (la cual se pretendía votar hoy dia 9), tiempo para, en palabras de Valls, “retirar un cierto numero de incomprensiones”. El gobierno de Valls reconoce pues un problema de…comunicación. Cambian de estrategia,  en un principio deslegitimaban a los críticos diciendo que ni se la habían leído (recuerda tanto a lo que el PSOE-C’s decía con respecto a su “pacto reformista y progresista”). Ahora el mea culpa gira en torno a la comunicación, no al contenido (en el PP también se decía lo mismo, “nuestro problema es que no nos hemos sabido explicar”).

Basta ya de cretinismo politico, de tratar a la gente como ignorantes. Basta ya de gobiernos supeditados a los poderes no democráticos. Un fantasma recorre Europa, el fantasma de la democracia y la justicia social. Este 9 de marzo salimos a la calle a defender los derechos fundamentales del pueblo francés. La lucha es común. Marchemos juntos compañeros, una alternativa es posible. ¡Podemos!

Círculo Podemos París

Autor: Marco López

 

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Changer de cap

Toute stratégie doit être révisée en permanence en fonction des menaces émergentes. À la lumière des attentats cruels et tragiques de ce vendredi à Paris, nous avons la responsabilité de repenser les stratégies de sécurité qui, depuis 2001, sont appliquées à la lutte contre le terrorisme. Face à ce défi, de bien peu servent les formules grandiloquentes. Pour garantir la sécurité de ses citoyens, l’Europe a besoin d’une nouvelle approche qui dépasse la stratégie belliciste que Bush baptisa « guerre contre la terreur » – stratégie dont on peut voir depuis longtemps l’échec retentissant.

Si nous utilisons l’expression « lutte contre le terrorisme » au lieu de « guerre », c’est parce que les guerres sont des conflits entre Armées dans lesquels l’issue est soit la victoire soit la défaite. Nous ne pouvons ni perdre contre le terrorisme ni non plus le vaincre par des moyens exclusivement militaires.

Les stratégies de sécurité, au contraire, doivent porter sur les racines du terrorisme et les sources qui l’alimentent, en privilégiant les moyens policiers et la coordination entre services secrets, ainsi que le contrôle exhaustif des circuits financiers afin d’éviter le financement de groupes terroristes. Ces objectifs sont déjà inscrits dans les documents stratégiques, mais ils serviront de peu s’ils ne sont pas accompagnés d’une approche globale intégrant les moyens politiques, diplomatiques et de coopération appropriés.

Pour améliorer la sécurité en Europe, la première tâche est la recherche de solutions politiques aux conflits de sa périphérie, tant ceux qui sont enkystés depuis des décennies que ceux qui se sont aggravés dans une étape récente, devenant un terrain fertile et une inspiration pour la radicalisation et le recrutement d’un nouveau type de terroristes. Mais il faut aussi combattre les inégalités et l’exclusion sociale aux périphéries urbaines européennes, d’où souvent proviennent ces nouveaux terroristes.

Les menaces transnationales ne peuvent être affrontées qu’avec des structures supranationales. Les attentats brutaux de Paris rendent encore plus aigüe la nécessité que l’Union européenne, en tant que principale structure de coordination des politiques entre ses États membres, prenne la tête du changement d’approche sur le terrain de la sécurité, en impulsant une réponse conjointe et intégrale à la menace terroriste.

Il s’agit donc d’avancer vers une politique de sécurité européenne digne de ce nom, qui intègre des avancées dans la coordination policière, la révision des relations diplomatiques et commerciales avec les pays qui continuent à abriter le financement des groupes radicaux, la promotion de politiques de construction de la paix dans les États voisins.

L’autoproclamé « État islamique » est un problème incontournable, mais sa solution ne saurait être uniquement militaire. Aucune politique de sécurité ne peut, à elle seule, réduire à zéro le risque de nouveaux attentats. Mais nous pouvons commencer à changer de cap pour cesser d’alimenter un monstre qui, sans être en mesure de nous vaincre, a déjà fait que nous mettions en question les valeurs fondamentales de l’Europe : la paix, la démocratie, la garantie des droits de l’Homme.

Julio Rodriguez: Ancien chef d’État-major de la Défense espagnole (2008-2011), candidat de Podemos aux élections législatives.

Article original : http://politica.elpais.com/politica/2015/11/14/actualidad/1447531737_149008.html

Traduction: Alberto Serrano

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Liberté, égalité, fraternité

En ces heures sombres marquées par la barbarie des attentats en France, Podemos exprime son amitié et son soutien au peuple français, ainsi que son engagement inébranlable pour la défense de la démocratie, de la liberté, de la tolérance et des droits de l’Homme.

Aujourd’hui est jour de deuil pour les démocrates de tous les pays, de toutes convictions et de toutes nationalités. Bouleversés par la barbarie, nous présentons nos condoléances aux familles et aux proches des victimes, et nous transmettons notre solidarité au peuple français victime du fanatisme et de la violence insensée.

Le peuple français nous a appris le sens de l’amour pour la liberté, la fraternité et les droits de l’Homme. Dans la douleur et l’indignation face à l’assassinat de tant d’innocents, nous voulons dire qu’aujourd’hui plus que jamais nous portons haut ce drapeau.

Nous réaffirmons notre engagement pour la défense de la paix, de la solidarité et de l’amitié entre les peuples, et nous revendiquons de toutes nos forces cette idée de l’Europe comme patrie des gens libres.

Les ennemis de la liberté et de la démocratie ne pourront atteindre aucun de leurs objectifs, nulle part et sous aucune circonstance. Notre réponse face à la barbarie et au fanatisme doit être ferme et unitaire. Face à la peur, face à la haine et la violence d’où qu’elle vienne et quels qu’en soient les auteurs, nous réaffirmons de la façon la plus décidée notre engagement pour une vie digne d’être vécue, avec la liberté, la fraternité et le vivre ensemble, avec la paix et la démocratie.

Communiqué de Presse Podemos

Traduction: Alberto Serrano

Publicado en Artículo, Podemos