Estamos de elecciones | Benoît Hamon

Buenos dias! Hoy publicamos la parte del informe sobre las Elecciones Presidenciales 2017 realizado por nuestros compañeros dedicada al candidato del Parti Socialiste, Benoît Hamon.

No fueron cuatro millones, como en las primarias de la derecha, sino unas 800.000 personas, quienes participaron en las « primarias de la izquierda » (en realidad, las primarias del partido socialista), entre sospechas de que la cifra final había sido inflada. Un auténtico fiasco, según reconocieron algunos cuadros del socialismo. Como viene siendo habitual, estas primarias contradijeron también lo que decían las encuestas. Ni Valls ni Montebourg, al final Benoît Hamon fue quien se impuso de manera bastante clara con un discurso impugnatorio del quinquenio Hollande. La victoria de Hamon ha sacudido el escenario político creando la ilusión de una candidatura que libera al Partido Socialista de los años del hollandismo.

¿Y qué se jugaba el partido socialista en estas primarias? Su propia supervivencia. Y ha ganado el mejor candidato posible para tal fin. Si por ejemplo hubiera sido Valls quien se hubiera impuesto, el PS abandonaba definitivamente toda la izquierda a “la France Insoumise”, para las próximas elecciones presidenciales pero sobre todo para el después. Con Hamon, sabemos que tenemos que seguir contando con el PS, a quien las encuestas acreditaban al principio de la campaña un 18%, justo detrás de Macron que tendría un 20%. ¿Pero podrá pasar Hamon a la segunda vuelta? Seguramente no (los ultimos sondeos le situan totalmente fuera de la carrera presidencial, con apenas un 7,5%). Y el candidato de las élites parisinas es sin duda alguna Macron (4 portadas en Paris Match, apoyo decidido de Le Monde y del grupo editorial del Nouvel Obs). Pero lo mas probable es que tampoco podrá pasar Mélenchon (y este era, sin duda, uno de los objetivos de las primarias: frenar la dinámica que se estaba generando por fuera del partido socialista, en torno y a pesar de Mélenchon).

A pesar de tener un discurso izquierdista en apariencia, Hamon ha conseguido mantener la unidad del partido, aunque ésta sigue pendiendo de un hilo. En los primeros momentos solo una decena de diputados se ha ido con Macron (la mayoría aspiran a la reelección en sus respectivas circunscripciones en el mes de junio y saben que difícilmente podrán lograrla por fuera del partido socialista). En realidad, muchos de estos diputados sueñan con una suerte de cohabitación: una presidencia de Macron, que no tiene partido detrás, y una mayoría socialista en la cámara. Para estos diputados, Hamon es un tonto útil. Para unos y otros lo que se juega no es tanto la victoria en las presidenciales como el control del partido.

La palabra clave en la táctica de Hamon, y ante el autismo de Mélenchon, es “rassemblement de la gauche”. Hamon ya se ha asegurado el apoyo de los Verdes y de los radicales. En los próximos días se anunciará un acuerdo con lo que queda del chevenementismo (MRC) e incluso el PC está dudando en dar su apoyo a Hamon, con la vista puesta siempre en las legislativas. Mélenchon se quedará por fuera: ya anunció condiciones inasumibles para el PS: que Valls y El-Khomri no figuraran en las listas para las legislativas, y un referéndum sobre un eventual Frexit; de modo aue en el relato de la presumible derrota de la izquierda, seria Mélenchon quien apareceria como el primer causante del desastre, debido a su personalidad autocrática.

Hamon viene del rocardismo, o sea la derecha del socialismo, y es un auténtico hombre de aparato. Ocupa responsabilidades en el partido desde hace 30 años. Su victoria en las primarias no fue para nada una sorpresa si nos atenemos al apoyo que tenía en las federaciones más importantes del partido (en particular la del Norte, con Martine Aubry a la cabeza) y en el seno del movimiento estudiantil, que hizo campaña por él. En realidad, quienes no tenían ninguna opción eran los otros candidatos. Montebourg no tenía a nadie detrás. Y Valls jugó su papel a la perfección: su derrota encarnó la superación del hollandismo. Pero cabe no olvidar que Macron es un puro producto Hollande, e incluso Hamon fue ministro en el gobierno más liberal de la V república. El socialismo ya ha sido dado por muerto en otras ocasiones, pero siempre nos sorprende como se reinventa. Hamon representa el tópico manido del que “todo cambie para que nada cambie”.

En este contexto, su discurso es calculadamente ambiguo; Su medida faro es el “revenu universel garanti”, pero no ha aclarado como piensa implementarlo. Por el momento, parece que sería una suerte de RSA (revenu de solidarité active), es decir una prestación para los más necesitados y también para los jóvenes de 18-25 años, pero en ningún caso lo concibe como derecho universal. En su programa no aparece mención alguna a la política europea. Si bien se declara contrario al techo del 3%, no ha dicho como piensa renegociar los acuerdos europeos. En este aspecto, Mélenchon es mucho más claro, con su plan A y plan B.

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Publicado en Elecciones Francesas 2017

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