Estamos de elecciones | Emmanuel Macron

En esta tercera entrega os vamos a hablar de Emmanuel Macron y el movimiento que lleva sus iniciales: “En Marche”

El exministro de Economia de Hollande ha creado una suerte de  partido “atrapa todo”, típico de las situaciones postdemocráticas, en las que se pretende borrar los antagonismos y diluir la política en un consenso blando. En esta caso, la utilización de la postverdad es también ejemplar: Macron se presenta como “antisistema”, pero ha sido alumno del ENA, inspector de finanzas, “associé gérant” en el banco Rothschild y ministro de economía autor de la célebre ley neoliberal que lleva su nombre (trabajo dominical, modificación Código del trabajo y promoción del contrato privado, eliminación progresiva del consejo de Prud’hommes, supresión del control de despido, etc.). En realidad, es el candidato de la “mondialisation heureuse” (Alain Minc).

Los dos ejes de la construcción de la campaña EM son el modelo empresarial, con sus las técnicas de management, y la identificación entre el partido y su líder y fundador que hace de su campaña una causa personal. El “cesarismo” es evidente: encarnación de una causa en un persona (es el modelo presidencial de la V República), pero añadiendo tintes “críticos” y “trascendentales”. Se trata más bien de pegarse a la opinión, improvisando la campaña en función de los sondeos, de la “demanda”. El éxito o el fracaso de la empresa están en función de la capacidad de leer los vaivenes de la opinión y los signos de la época y todo ello estrechamente vinculado a la capacidad del líder a encarnar la correcta lectura.

Este partido-empresa, que se presenta sin embargo como un “movimiento”, se calca sobre el modelo de la start-up, fundada en un pragmatismo de las “soluciones”. Los “adherentes” de los “comités locales” discuten en « talleres » a partir de « briefs » preparados por el CG y enviados a los «animadores locales». La finalidad es llegar a un consenso sobre estos temas. Se trata en todo momento de no decepcionar las expectativas, para lo que se crean continuamente “cuestionarios de satisfacción” entre los adherentes – en realidad un conjunto de empresarios, cuadros medios y superiores, comerciantes, etc. La organización se inspira en la teoría del “nudge”, una técnica de la economía comportamentalista que postula que los individuos no hacen solo elecciones racionales y que se les puede incitar a cambiar de comportamiento a través de “incitaciones suaves”.

En resumen, EM responde a lo que Gramsci denominada una “revolución pasiva” o un “transformismo”: incorporar al mayor número de grupos sociales, aunque sea de manera pasiva, al orden social existente, mediante un programa lo suficientemente vago como para poder crear esperanza y desmontar la conflictividad.

La coyuntura: EM apuesta por una implosión del PSF y el debilitamiento de Fillon. EM puede contar con los parlamentarios que temen por su reelección o los cuadros de los grandes partidos. Al comienzo de la campaña electoral, la “tasa de seguridad” (el porcentaje de electores que dicen estar seguros de votar por el) de este movimiento era la más débil de todos los “grandes” candidatos. Esta situacion cambio y en las ultimas semanas de marzo era claro candidato a la segunda vuelta, enfrentandose a LePen, lejos de Fillon y Mélenchon, pero en estos momentos parece que los cuatro candidatos van acercando sus porcentajes de intencion de voto y esto parece estar desestabilizando al candidato…

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Publicado en Elecciones Francesas 2017

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