Tal día como hoy, o tal vez no, pero eso no importa…

Hoy se celebra el Día internacional de la mujer, anteriormente conocido como el Día de la mujer trabajadora. Hay diversas versiones sobre el origen de esta fecha, sobre algunas de las cuales existen discrepancias, así que olvidemos el hecho aislado y acojamos este día como el reconocimiento a la lucha de las mujeres en su anhelo por conseguir un futuro mejor, una lucha que ha sido constante y que se ha llevado a cabo en todos los ámbitos de nuestra existencia, ya sean familiares, sociales, políticos y, como no, laborales. Demos un paseo por la historia de la lucha obrera de las mujeres por conseguir mejoras laborales, de sus manifestaciones y huelgas, que fueron constantes entre mediados del siglo XIX y del siglo XX.

En 1853, en los distritos del algodón de Manchester, unas 21.000 personas de los talleres de Preston empezaron una huelga que duraría más de ocho meses y que solo terminó cuando se les acabaron los fondos a los trabajadores. Más de dos tercios de los huelguistas eran mujeres y niñas menores de 13 años.

El 8 de marzo de 1857 una marcha multitudinaria convocada por el sindicato de costureras de la compañía textil de Lower East Side recorrió los suburbios ricos de la ciudad de Nueva York reclamando una jornada laboral de “solo” 10 horas y que se les diera un tiempo para la lactancia. 

Y diez años después, en marzo de 1867, tuvo lugar una huelga de planchadoras de cuellos de Troy, en Nueva York, reclamando un aumento de los salarios. Por desgracia, después de tres meses de paro, las huelguistas se vieron obligadas a regresar al trabajo sin haber logrado nada.

Durante otra huelga textil en protesta por unas condiciones lamentables de trabajo, el 8 de marzo de 1908, hubo un incendio en la fábrica Cotton de Nueva York, durante un encierro de las trabajadoras en dicha fábrica. Se dice que el dueño de la empresa, harto de las protestas de aquellas mujeres, cerró la fábrica y la prendió fuego. Lo que supuestamente era un intento de asustarlas se descontroló y más de 130 mujeres se quemaron vivas en el interior de aquella fábrica. Sin embargo, hay dudas sobre la existencia de dicho incendio, que no por eso deja de ser la versión más extendida del motivo de la elección del 8 de marzo como el Día de la Mujer.

Donde seguro que hubo un incendio, fue en la fábrica textil Triangle Shirtwaist Company, pero el 25 de marzo de 1911, y no el 8 de marzo de 1908, en él murieron 123 mujeres, la mayoría jóvenes inmigrantes, hecho que avivó las protestas de las trabajadoras que desde hacía tiempo venían denunciando las precarias condiciones laborales a las que eran sometidas. Esta tragedia promovió cambios legislativos en su momento y dio origen al Sindicato internacional de mujeres trabajadoras textiles (International Ladies’ Garment Workers’ Union) que lucharía por mejorar las condiciones de estas trabajadoras.

El enero de 1912, bajo el grito “Pan y Rosas”, comenzó en Lawrence (Massachusetts) una larga huelga del sector textil que duraría 2 meses.

Todo comenzó con la disminución por ley de dos horas semanales de trabajo; los trabajadores pidieron que se les mantuviese el sueldo, ya que la rebaja que pretendían hacer los patrones relegaba a la hambruna a la gran mayoría de las familias. A estas reclamaciones se añadió la demanda del fin del trabajo infantil. Las mujeres jugaron un papel central en la huelga, su participación fue especialmente crítica durante las protestas masivas a mediados de febrero, cuando se enfrentaron en primera línea contra los agresivos ataques de la policía. Las mujeres también fueron cruciales en la evacuación que se llevó a cabo de los hijos de los huelguistas a otras ciudades americanas en un intento de protegerlos de la brutal represión que estaban sufriendo las familias trabajadoras. El ataque de la policía a las madres y niños en la estación durante una de estas evacuaciones, generó la simpatía de todo el país hacía los huelguistas y promovió una audiencia del Congreso que dio a conocer los continuos abusos y las horribles condiciones laborales y de vida de estas familias trabajadoras y que supuso la primera victoria frente a los patrones de las muchas que estarían por llegar. Pone la piel de gallina escuchar su bonita canción, que dice así:

Mientras marchamos, marchamos, a través del hermoso día
Un millón de cocinas oscuras y miles de grises hilanderías
Son tocadas de repente por un sol radiante
Para que el pueblo nos oiga cantar: ¡Pan y rosas! ¡Pan y rosas!

Mientras marchamos, marchamos, también luchamos por los hombres.
Ellos son hijos de mujeres, y los protegemos maternalmente de nuevo.
Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte,
Los corazones tienen hambre, igual que los cuerpos.
¡Dadnos pan, pero también rosas!

Mientras marchamos, marchamos, innumerables mujeres muertas
Van cantando a través nuestro su antiguo reclamo de pan.
Sus espíritus fatigados conocieron el pequeño arte, el amor y la belleza.
¡Sí, es por el pan que peleamos, pero también peleamos por rosas!

Mientras marchamos, marchamos, traemos con nosotras días mejores.
El avance de las mujeres es el avance de la humanidad.
Ya basta del agobio del trabajo y del holgazán: diez que trabajan para que uno repose.
Compartamos las glorias de la vida: ¡pan y rosas, pan y rosas!

En España también hubo huelgas exclusivamente femeninas. Solo entre 1905 y 1921, Barcelona, la ciudad más conflictiva, vivió 185 huelgas. Le que siguieron las localidades de Valencia (con 64 huelgas), Zaragoza (con 55) y Madrid (con 48).

En ese mismo período, en la I Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas (Stuttgart, 1907), la líder socialista Clara Zetkin instó a todos los partidos socialistas a realizar una campaña a favor del voto para la mujer. Y tres años más tarde, en 1910, durante la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, propuso la celebración de un Día Internacional de la Mujer. Recogía así la idea de las mujeres del Partido Socialista Americano de celebrar el Woman’s Day (éstas lo hacían el último domingo de febrero, fecha en las que se vino celebrando desde 1911 a 1914 en distintas partes del planeta).

La primera vez que se conmemoró el Día Internacional de la Mujer fue en 1911 y más de un millón de mujeres participaron en dicha jornada. Reclamaban desde el derecho al voto y a ocupar cargos públicos, al derecho a la enseñanza y al trabajo en las mismas condiciones que los hombres, así como el fin de la discriminación por el hecho de ser mujeres.

Otra teoría sobre los motivos para elegir el 8 de marzo como fecha para celebrar a la mujer se debe a una sublevación de mujeres contra la guerra, considerada como el inicio de la Revolución Bolchevique. El 8 de marzo de 1917 las mujeres rusas se amotinaron ante la falta de alimentos, comenzando así el proceso revolucionario que acabaría en octubre de ese mismo año con la caída del régimen zarista.

Con el relato de estos hitos de la lucha de mujeres trabajadoras, queremos rendir desde aquí homenaje a esas mujeres que no han querido conformarse con el gris destino al que les relegaron sus compañeros de este largo camino que ha sido la historia de la humanidad. Mucho se ha recorrido ya, mucho queda por andar…

PD: Pequeño guiño podemita en el día de hoy, el morado está considerado como el color feminista, supuestamente en recuerdo del color de las telas que fabricaban las mujeres asesinadas en el incendio provocado en la fábrica textil Cotton de Nueva York 😉

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